La imagen corporal es la representación mental que tenemos de nuestra apariencia física y la que pensamos que los demás tienen de nosotros. Muchas personas creen que la imagen que tienen de si mismas se corresponde con sus características físicas, pero esto no es así de sencillo. Es más, la imagen corporal puede ser muy diferente de la realidad.

Esto es así, porque las personas construye su propia imagen a partir de lo que ven en el espejo, por supuesto, pero también en función de otros factores, como, la personalidad, el estilo de pensamiento, la sensibilidad emocional, las experiencias vitales o la educación recibida. Además todo esto ocurre en un contexto sociocultural y bajo la influencia de unos determinados ideales de belleza (los de la sociedad en la que se vive).

Según como se combinen estos elementos se pueden producir alteraciones en la forma en que nos percibimos y puede haber mucha discrepancia entre como somos físicamente y como creemos ser. A veces esa discrepancia es tan grande que la persona tiene una imagen totalmente distorsionada de si misma. Quien no tiene algún/a amigo/a o conoce alguna persona que cree ser fea y no lo es (y al contrario), o que cree que está gorda y no lo está (y al contrario) o que piensa que tiene alguna deformidad en su cuerpo que solo percibe ella.

En estos casos hablamos de distorsiones de la imagen, y esto ocurre cuando la persona sobreestima o subestima su cuerpo o algunas partes de su cuerpo. El ejemplo extremo de distorsión se produce en trastornos como la anorexia nerviosa, (en donde a pesar de estar extremadamente delgado se puede llegar a creer que se es obeso), pero lo cierto es que casi toda la población se percibe a si misma de forma distinta a como es en realidad, aunque con distintos grados de intensidad: eso de exagerar los defectos del cuerpo, magnificarlos o incluso imaginar imperfecciones que no existen es bastante común.

Que pueda haber mucha diferencia entre el cuerpo real y el que creemos tener se debe en buena parte a que la imagen corporal es totalmente subjetiva, es decir depende más de la valoramos que hacemos de nosotros mismos que lo que somos realmente. Por ejemplo, si por algún motivo has desarrollado la creencia de que tus brazos son gordos, esa es la idea mental que tendrás de tus brazos y es lo que veras cuando te mires al espejo: unos brazos gordos…aunque no lo sean.

Por tanto no deberíamos afirmar tan drásticamente que somos como creemos ser, porque podríamos estar equivocándonos…