¿Son efectivas las dietas de adelgazamiento? Casi todas parecen útiles al principio porque ayudan a perder peso pero en la mayoría de los casos se terminan recuperando los kilos perdidos y vuelta a empezar. ¿Qué es lo que falla?

Parte del problema está en la forma en que entendemos el concepto dieta. Normalmente «estar a dieta» significa que durante un periodo de tiempo concreto dejamos de comer alimentos hipercalóricos, también considerados como los más «ricos» (aunque esto sería discutible) y tomamos otros alimentos bajos en calorías a veces de forma monótona y aburrida. Además usamos las dietas tradicionales con el objetivo de adelgazar lo más rápidamente posible.

Ahí tenemos el primer fallo: y es que la dieta lleva implícita la idea de que tiene principio y fin. La dieta termina cuando se ha conseguido el objetivo deseado y llegado ese momento (¡Bravo!) es normal empezar a pensar en volver a comer esos alimentos de los que hemos estado privados tanto tiempo y que son los que nos gustan de verdad.

Todos sabemos lo que ocurre entonces: el peso perdido se recuperasorpresa!) a una velocidad supersónica. A alguien le suena la expresión: «Con el trabajo que me ha costado adelgazar ¿cómo es posible que haya engordado tan rápido?».

Esto ocurre porque, además de estar biológicamente preparados para acumular reservas de grasa (ver el post Por qué es fácil ganar peso) el organismo lo hace aún a más velocidad después de haber estado sometido a periodos largos de restricción. Cuanto más hipocalórica es la dieta, más rápida puede ser la recuperación del peso perdido después, sobre todo cuando se ha estado a dieta mucho tiempo y se vuelve a la normalidad

Cuando un organismo «está a dieta» detecta que tiene menos nutrientes para vivir y que es una situación prolongada en el tiempo, se reajusta automáticamente y reacciona reduciendo el metabolismo: digamos que aprende a funcionar gastando menos energía. Cuando se termina la dieta, si la persona empieza a comer cantidades mayores de alimentos el cuerpo tiene más calorías para gastar, pero al haberse reducido el metabolismo ya no necesita parte de esa energía y lo que hace es guardarla en forma de grasa para cuando sea necesaria: el resultado es que se engorda en poco tiempo y aparece la necesidad de volver a «ponerse a dieta» Esto no es ni más ni menos que el fenómeno conocido como efecto YO-YO de las dietas

Por tanto hay que olvidarse de adelgazar pensando en «modo-dieta». Será imprescindible hacer cambios en la forma de alimentarse, por supuesto, pero siempre partiendo de dos principios fundamentales además, diría que en el mismo orden en el que los propongo: 1) que la alimentación siga siendo una fuente de placer y 2) que los cambios que se realicen sean para toda la vida.

Te seguiremos contando como puedes aprender a comer de forma diferente ¿te apetece saber más?