Los hombres, especialmente los jóvenes, están cada vez más preocupados por su apariencia física: eliminan el vello de su cuerpo, hacen más ejercicio físico para tener un cuerpo musculado, empiezan a ser consumidores habituales de productos cosméticos, cuidan la vestimenta e incluso recurren con más frecuencia a la cirugía estética para eliminar del cuerpo grasa o arrugas…

Tradicionalmente este era (y sigue siendo) una preocupación más frecuente entre las mujeres pero cada vez afectan a más hombres, lo que explica que hayan aumentado los niveles de insatisfacción corporal entre ellos: si el 80% de las mujeres «no se gustan» así mismas, los datos indican que en torno al 43% de los hombres también «sufren» con su cuerpo.

Sin embargo, los problemas con la imagen corporal entre hombre y mujeres tienen matices diferentes: mientras las mujeres desean tener un cuerpo más delgado, los hombres aspiran a un cuerpo musculado. No hay más que ver el prototipo de belleza masculino que empieza a ser frecuente en los medios de comunicación: hombres muy guapos, simétricos, sin vello en el cuerpo y con una musculatura muy bien definida. Se trata de un ideal de belleza que refuerza las cualidades tradicionales asociadas al hombre de fuerza física, fortaleza, agresividad y competitividad.

El problema, al igual que ocurre con las mujeres, surge cuando el hombre percibe que no alcanza esos estándares de belleza y/o fuerza física y eso los lleva a sentir frustración y baja autoestima. A partir de aquí, los hombres pueden sufrir las consecuencias de la insatisfacción corporal igual que las mujeres: obsesión por la alimentación, distorsiones de la imagen o problemas de ansiedad o depresión.

En los casos más graves, la preocupación por el cuerpo los lleva a obsesionarse con la masa muscular o a pasar muchas horas del día en el gimnasio. Tanto es así que algunos hombres terminan desarrollando lo que se ha llamado la anorexia nerviosa inversa o vigorexia. En este síndrome, el hombre se ve a sí mismo como un ser frágil y pequeño a pesar de tener un cuerpo voluminoso y musculado, y los lleva a hacer auténticas barbaridades con la dieta, como abusar del consumo de proteínas o de sustancias anabolizantes. También hay hombres, sobre todo adolescentes que desarrollan trastornos como anorexia o bulimia nerviosa aunque son los menos: estos son trastornos que afectan mucho más a las mujeres.

La cuestión es que sin llegar a estos extremos, los hombres cada vez están más preocupados por su apariencia y esto los convierte en personas susceptibles de rechazar su propio cuerpo y ser infelices por eso. De hecho, ellos también empiezan a demandar ayuda psicológica específica para tratar la insatisfacción con su imagen corporal, aunque aun hay muchos que no se atreven a reconocer el problema porque piensan que este es «cosa de mujeres» y no se atreven a confesarlo. Nada más lejos de la realidad.

Fotografía de Joshua Earle