El rechazo hacia el propio cuerpo no está oficialmente considerado como un trastorno mental. Por tanto, cuando alguien con este problema acude a un profesional buscando ayuda psicológica, no puede ser diagnosticado de Insatisfacción corporal. Tampoco creo que sea necesario contar con una etiqueta diagnóstica oficial que diera a este tipo de malestar el status de trastorno, sobre todo ahora que en el ámbito de la psiquiatría y la psicología se cuestiona abiertamente la inutilidad de poner etiquetas a todos los problemas «mentales» considerándolos como trastornos.

Pero también es cierto que con mucha frecuencia el malestar con el cuerpo es el origen de otros problemas o trastornos psicológicos graves, y esto corre el riesgo de quedar enmascarado si se subestima la preocupación por la apariencia. Y es que el «no me gusta mi cuerpo» no es una cuestión menor ni menos aún frívola.

La insatisfacción corporal es un síntoma de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (anorexia y bulimia nerviosas). Por eso es esperable que cuando una persona llega a la consulta de un psicólogo expresando malestar con su cuerpo, surja la sospecha de que pueda padecer anorexia o bulimia.

Pero no todas las personas que se disgustan a sí mismas tienen anorexia o bulimia nerviosas. Es frecuente que a las consultas clínicas lleguen personas (sobre todo mujeres) con cuadros de depresión, ansiedad, aislamiento social, baja autoestima o dificultad en las relaciones sociales, y que cuando se indaga un poco en el origen de esos síntomas todo se reduce a un problema de insatisfacción corporal. Sienten odio hacia su cuerpo y el menosprecio de su apariencia es tal que afecta a todas las facetas de su vida.

Por tanto, no deberíamos olvidar que el rechazo del cuerpo, además de ser el síntoma estrella en la anorexia y bulimia nerviosas, es un problema que padecen muchas mujeres, y que causa un deterioro psicológico que es similar al que provocan trastornos como la depresión. En una sociedad en la que apariencia física es tan importante, los profesionales de la salud mental deben concienciarse de la importancia de considerar la insatisfacción corporal como un problema complejo, y no como un mal secundario o poco relevante.

Algunas mujeres incluso se avergüenzan de sufrir tanto con su apariencia y no se atreven a reconocerlo. No deberían hacerlo y muy al contrario, deberían asumir que tienen un problema psicológico complejo y buscar ayuda especializada. Es más serio de lo que parece.