El sueño es un estado activo durante el cual tienen lugar una variedad de procesos bioquímicos y fisiológicos necesarios para la salud. El sueño mejora la resistencia al estrés, ayuda al metabolismo y al control de peso, influye en el estado de la piel y es sencillamente imprescindible para tener un adecuado funcionamiento durante el día.

Algunas personas se privan de sueño de forma voluntaria, recortando parte de las horas de su sueño nocturno, y así tener más tiempo de la noche para actividades lúdicas, pero también nos vemos privados de él de forma involuntaria, por ejemplo cuando hemos de cumplir con las obligaciones de la vida (horarios de trabajo, bebes que lloran…). Otras personas en cambio, aun queriendo dormir lo necesario no siempre lo consiguen a la hora deseada, ni tampoco dormir las horas necesarias o de forma continuada, y por tanto reparadora.

Aquí os dejamos de forma resumida algunos los datos básicos sobre la regulación del sueño. Conociendo como se produce la regulación del sueño y otros factores que lo influyen, será más fácil aprender a mejorar la capacidad de dormir.

El sueño y la vigilia forman un ciclo de 24 horas, de los cuales en los humanos unas 16 horas aproximadamente están ocupadas por la vigilia y unas 8 horas por el sueño. Este ciclo está regulado por dos procesos opuestos. Uno es la presión de sueño y el otro es la actividad del reloj interno. La presión del sueño empieza a acumularse desde el momento del despertar, aumentando conforme avanza el día. Con el inicio del sueño y conforme dormimos, la presión del sueño se disipa. Si dormimos más tiempo, a la hora de despertarnos, la presión del sueño sería mínima o casi ninguna. Por el contrario, si nos despertásemos tras menos horas, tendríamos todavía presión por dormir. Y por eso si no hemos dormido bien, tenemos sueño durante el día…

Serie sobre el sueño:
¿Qué es el reloj interno? (2)
Dormir mejor. ¿Matutinos o vespertinos? (3)
Ajustar el reloj interno con ejercicio y siesta (4)