Hacer ejercicio físico durante el día aumenta la presión por dormir. En cambio, hay que evitar ejercicio intenso por la noche antes de irnos a dormir, porque es estimulante y puede interferir con el inicio del sueño. Por este motivo no sería aconsejable acudir a los gimnasios, salir a correr o practicar ejercicio físico en casa a horas muy tardías.

Experimentar con la siesta si es más que aconsejable. Cuando explicábamos el proceso de regulación del sueño hemos dicho que hay un periodo durante el día, en el que hay un descenso fisiológico en el nivel de alerta. Este es el periodo que coincide con el momento de la siesta. Suele suceder después del almuerzo por lo que en muchas culturas se aprovecha «sabiamente» para dormir, dado que mejora el nivel de energía para el resto del día, además de otros beneficios para la salud.

Por otro lado, dormir la siesta elimina parte de la presión del sueño y puede dificultar el sueño nocturno posterior. Sin embargo a muchas personas dormir aunque sea brevemente después de comer les proporciona bienestar emocional y físico que les ayuda a llegar a la noche de mejor humor, lo cual ciertamente es favorable de cara al sueño nocturno. Las personas propensas a padecer insomnio o con dificultades para iniciar o mantener el sueño, pueden experimentar con la siesta para comprobar en su caso si dormir la siesta empeora o mejora su capacidad de dormir posteriormente. Y siempre tener en cuenta que la siesta debe ser de unos 20-30 minutos y hacerse después de las 16.00h de la tarde para evitar que interfiera con el sueño nocturno.

Serie sobre el sueño:
¿Sabes como se regula el sueño? (1)
¿Qué es el reloj interno? (2)
Dormir mejor. ¿Matutinos o vespertinos? (3)
Ajustar el reloj interno con ejercicio y siesta (4)