INSATISFACCIÓN CORPORAL= malestar que una persona experimenta con su cuerpo y que la lleva a menospreciar su apariencia física.

En el caso de las mujeres la insatisfacción con el propio cuerpo se mantiene estable a lo largo de la vida. Los estudios parecen ser bastante concluyentes al respecto. Es decir, una niña o una adolescente no se gusta a sí misma seguirá sin hacerlo cuando sea adulta (si no hace nada por cambiar esa tendencia). Igualmente una mujer que se preocupa en exceso por su apariencia física probablemente lo hará el resto de su vida.

Lo único que evoluciona en este sentido es el foco de la preocupación: si a los veinte años lo que disgusta es tener demasiadas caderas o los muslos anchos, a partir de los cuarenta son las arrugas y los signos característicos del paso del tiempo lo que protagonizan el malestar. Pero la obsesión por el cuerpo, la baja autoestima y las dificultades para relacionarse con los demás por no tener la imagen deseada permanecen.

Con respecto a los hombres, aunque hay menos estudios los resultados apuntan en la misma dirección: en general hay menos insatisfacción corporal en hombres que en mujeres pero cuando la hay se mantiene igualmente a lo largo de todo el ciclo vital.

Esto nos lleva una conclusión clara: sea cual sea la edad a la que se inicia el rechazo hacia la apariencia, es fundamental tratar de resolver el problema antes posible y no dejar pasar el tiempo hasta ver si se hace más llevadero o desaparece. Aprender a querer el propio cuerpo (sea el que sea) y a relacionarse con él de una forma amable y saludable es imprescindible, especialmente entre las personas que no se quieren. No esperes más.

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Fotografía de Verne Ho