IMAGEN CORPORAL= parte del autoconcepto que se refiere al aspecto físico, es decir, es la representación mental que tenemos de nuestro cuerpo (que no tiene porque ser igual a las características objetivas de ese cuerpo).

La forma en que valoramos la apariencia externa evoluciona con la edad. Los estudios realizados con mujeres muestran que en la adolescencia y la juventud la apariencia física tiene mucho más peso en el autoconcepto general que en etapas más tardías de la vida. Con el paso del tiempo se va produciendo mayor aceptación del propio cuerpo y se empiezan a valorar otros aspectos más funcionales como su estado de salud, la agilidad o su capacidad para permitirnos movernos y hacer actividades variadas. En el caso de los hombres hay menos estudios pero también confirman la misma tendencia.

De forma natural las personas cada vez nos preocupamos menos de por tener un cuerpo bonito, y más de que esté sano o sea funcional, siempre que no haya problemas de insatisfacción corporal (en cuyo caso la obsesión y el malestar con el cuerpo se mantienen en el tiempo).

Pero ¡CUIDADO! porque esta tendencia natural del organismo tiene que competir con las exigencias estéticas de nuestra cultura. Datos como el aumento de la insatisfacción corporal entre las mujeres adultas y maduras, o el elevado número de operaciones de cirugía estética para combatir los signos de la edad (en hombres y mujeres) indican que los factores de protección natural contra el paso del tiempo corren un serio peligro.

Recibimos un flujo constante de información sobre productos especialmente diseñados para que nuestro cuerpo «siga siendo atractivo» y obsesionarnos con esta cuestión puede llevarnos a que dejemos de prestar atención a lo verdaderamente importante: el incalculable tesoro de tener un cuerpo saludable.

Debemos estar alerta. Si todos nosotros, hombres y mujeres restamos importancia a la apariencia externa y nos centramos en la funcionalidad de nuestro cuerpo podremos vivir una vida más rica.

Luchar contra los cambios propios de la edad es como pretender invertir el cauce de un río. Es mejor dedicar todos los esfuerzos en aprender a querer nuestro cuerpo por todo lo que nos permite hacer: practicar deporte, pasear, saltar, bailar, disfrutar del sexo, correr, hacer yoga, respirar…Estar vivos.

Queremos compartir este mensaje tan maravilloso que nos dejan unas mujeres sabias y bellas… No hablan de apariencias pero si de la presión que sufrimos por intentar ser perfectas. Ellas nos hablan de SER. Merece la pena escucharlas y reflexionar un poco.

En lo referente a la imagen corporal os aconsejamos no malgastar vuestra vida en conseguir una belleza que seguramente ya poseéis de una forma u otra…