No en último lugar de importancia hay que prestar atención a que las condiciones físicas del dormitorio sean favorables al sueño. Cuestiones como que la superficie de la cama sea cómoda, la temperatura agradable, minimizar luz y ruidos, la ventilación y la ropa de cama apropiada que permita respirar pueden facilitar o dificultar el sueño. No olvidemos que los casos de alergias van en aumento y que sus síntomas alteran el sueño. Si es el caso, la ropa de la cama debería ser de materiales anti-alérgicos.

Para algunas persona es obvio que los animales de compañía alteran su sueño, pero otras personas no son conscientes de ello y sin embargo su sueño se ve negativamente influenciado por ellos. En caso de tener dificultades para dormir por la noche, tal vez sea más prudente evitar la entrada de los animales en el dormitorio mientras se duerme.

Otro aspecto importante está relacionado con dormir en pareja. Los estudios han mostrado que dormir acompañado suele beneficiar el sueño nocturno. Sin embargo, para los que tienen el sueño más frágil, los movimientos o ruidos de la pareja les impide dormir bien o les provocan continuos despertares nocturnos con la consiguiente dificultad para volver a dormirse. A veces por convenciones sociales, los afectados no duermen en camas o habitaciones (si las hay) distintas, sacrificando su propio sueño y por tanto su calidad de vida. Sin embargo si el hecho de dormir en pareja dificulta el sueño, sobre todo cuando se padece insomnio, tal vez sea conveniente y necesario hacer reajustes aunque sean hasta que mejore la calidad del sueño.