La autocompasión es sencillamente la capacidad de experimentar compasión por nosotros mismos.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la compasión como el sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Sin embargo las ciencias que estudian la compasión han matizado esta definición, considerando que la lástima es similar a la compasión, pero contiene un ligero sentimiento de superioridad sobre el individuo que sufre. La compasión, por el contrario, se siente entre iguales.

El sentimiento de compasión es algo que experimentamos los seres humanos hacia otras personas de forma natural (si bien es cierto que lo hacemos en distintos grados y que a veces pareciera estar ausente del repertorio de sentimientos de algunas personas…). De alguna forma, cuando somos conscientes de que alguien sufre nos sentimos conmovidos e intentamos ayudar con la mayor calidez y bondad posibles.

¡PERFECTO!

Pues bien, la autocompasión es exactamente lo mismo pero referido a nuestra persona. Es la capacidad de tomar conciencia del propio sufrimiento, haciéndolo notar, sabiendo que existe. Es la oportunidad de sentirnos conmovidos y de permitirnos experimentar lo que sentiríamos hacia otra persona que estuviera en nuestra misma situación. Es la necesidad de dejar fluir la calidez, la amabilidad y los deseos de ayudar(nos) con comprensión y bondad en lugar de juzgarnos con severidad y dureza.

A veces deseamos ignorar el sufrimiento o nos atacamos por experimentarlo, pero es mejor adoptar una actitud de autocompasión: y aunque la compasión es la forma natural con la que actuaríamos ante un problema similar al nuestro, nos olvidamos de nuestro derecho a la autocompasión cuando se trata de errores o fracasos personales. Por ejemplo, si somos rechazados, deberíamos querernos más y consolarnos con amabilidad y dulzura, en vez de lanzarnos a un discurso autocrítico («me lo tengo merecido», «debería haberme dado cuenta», «soy una idiota», «que mala suerte tengo»…)

Solo con autocompasión podremos afrontar las duras pruebas a las que nos enfrenta la vida en ocasiones… Por eso es tan importante aprender a ser bondadoso con uno mismo especialmente cuando esta actitud no sale de forma natural. En este caso puede ser necesario entrenar la capacidad de ser autocompasivos.

…Y es que hay veces que no resulta fácil evocar un discurso amable cuando estamos sufriendo («tranquila, no todo es culpa mía», «tengo derecho a llorar», «todos nos podemos equivocar, yo también», «ya pasará, mientras tanto voy a quererme más que nunca»). Pero merece la pena aprender.

Fotografía de Ian Schneider