Los tratamientos contra el cáncer de mama tienen consecuencias negativas para las mujeres que se someten a ellos. De todos, la mastectomía o extirpación total de la/s mama/s es el que causa mayor malestar. Una posibilidad para contrarrestar el daño psicológico que provoca este durísimo procedimiento quirúrgico es la reconstrucción mamaria: sin duda alguna mejora muchos aspectos de la imagen corporal.

Las mujeres que se someten a la reconstrucción mamaria «reconstruyen» igualmente su dañada imagen corporal. Además, muestran mayor satisfacción con el resultado estético de la intervención, mayor nivel de autoestima y mejor calidad de vida. Todo esto conlleva consecuencias muy positivas en la satisfacción corporal global, la satisfacción con las zonas del pecho y la satisfacción sexual.

Sin embargo también se ha observado que otras mujeres que se someten a una mastectomía sin reconstrucción mamaria, con el paso del tiempo también mejora su autoestima, normalizan su capacidad para disfrutar del sexo y se reconcilian con su imagen corporal. Este dato nos debe hacer reflexionar: ¿esta mejora se debe al simple paso del tiempo o a que se produce una aceptación incondicional del propio cuerpo? ¿podría ser suficiente con aprender a sentirse bellas sin la reconstrucción de los senos y sin necesidad de adecuarse al ideal estético «convencional»?

La sociedad impone un canon de belleza «estándar» que hace que anhelemos la delgadez, la juventud y la sensualidad, al tiempo que evitamos los cuerpos que no son uniformes u homogéneos o que están faltos o desprovistos de alguna característica determinada. Cuando no cumplimos con la uniformidad corremos el riesgo de rechazarnos a nosotros mismos o de ser infelices por temor a ser rechazados por los demás.

Por lo tanto, ¿las mujeres sometidas a una mastectomía deben sufrir por no tener una o las dos mamas? Si al tiempo de someterse a la mastectomía se pudiera trabajar psicológicamente con la imagen corporal y la sexualidad de las mujeres, quizás podrían no ser necesaria la reconstrucción mamaria o al menos la mujeres tendrían más recursos para sobrellevar  los largos tiempos de espera para acceder a cirugía de reconstrucción

¿Es posible que el simple hecho de aprender a aceptarse a ellas mismas, tal y como son en ese momento de sus vidas, sea la solución?

 

Rincón Fernández, M. E., Pérez San Gregorio, M. Á., Borda Más, M., & Martín Rodríguez, A. (2012). The impact of breast reconstruction on self-esteem and body image in patients with breast cancer. Universitas Psychologica, 11(1), 25-41.

Imagen «Proyecto Cicatriz» (Publicada en Zoom Radio 91.9 FM).