Para comer bien no hay que complicarse la vida comprando ingredientes de otros continentes, que no sabemos ni como se pronuncian: tamari, miso, tofu, kuzu, etc…

Generalmente con lo que nos da la tierra próxima a nosotros, en el momento que nos lo da, es más que suficiente. Alimentos cercanos de temporada y formas sencillas de cocinar: desde mi punto de vista con estas premisas nos acercamos a la dieta ideal.

Se trata de volver a preparar comidas con materias primas de nuestras latitudes, sin envoltorios y con el packing que la naturaleza haya destinado para ellas.

No es extraño que en mi consulta haya personas que me digan cosas como: «estoy ahorrando» o «¡pero si esto es comida de pobres!». Claro, en invierno platos mediterráneos con coles, calabaza, puerros….en verano con tomate, berenjena, pimientos…Es normal que se ahorre, porque usando productos de temporada es cuando esos alimentos están más baratos en el mercado.

Pero es que además, un alimento en «su tiempo» es cuando tiene más propiedades; si el pimiento es rico en vitamina c, va a acumular más vitamina c en los meses de verano, porque es su ciclo natural, y no en enero cuando se ha forzado su crecimiento fuera de su ciclo biologico.

Deberiamos aprender a fluir con la naturaleza y a dejarnos llevar por sus ritmos: con la comida esto es aún más importante. Como decía mi abuelo somos «animalicos», con ropa, pero «animalicos».

Todo esto se nos ha olvidado porque en los últimos años hemos tenido un crecimiento industrial muy acelerado, donde han aparecido productos alimentarios, ricos y rápidos de preparar. Pero si comparamos estos años con toda nuestra evolución como especie humana, esta revolución industrial no es nada saludable. Nos hemos adaptado a ella, pero nuestro cuerpo no ha tenido tiempo suficiente para adaptarse a digerir cantidades enormes de azúcar y de sal, ni ha aprendido a desintegrar y metabolizar conservantes, colorantes, resinas, pesticidas…esa larga lista de aditivos químicos que comienzan por la letra E y terminan con un numerito.

Así que el primer paso si queremos adelgazar y cuidarnos con la alimentación es empezar a consumir alimentos frescos de temporada, en vez de atiborrarnos a productos light;  comprar alimentos perecederos, puros, naturales, integrales y sin empaquetar. Al fin y al cabo es para lo que nos hemos ido adaptando desde hace 15 millones de años…