¿Cuántas mujeres han deseado alguna vez estar más a gusto con nuestro cuerpo? Supongo que muchas, teniendo en cuenta que no estar satisfecha con el propio cuerpo se ha convertido en un fenómeno habitual entre la población femenina.

Parece que una manera sencilla de disminuir la insatisfacción corporal y de mitigar el impacto del ideal por la delgadez promovido por medios de comunicación y la industria es estar agradecida por las cosas buenas que tenemos en nuestra vida. Esto se desprende de los resultados de un interesante estudio publicado en la revista Body Image en 2014.

En este estudio participaron 67 estudiantes universitarias que pasaron por tres situaciones experimentales distintas.

En una primera sesión, a las mujeres se les pidió que durante unos minutos hicieran un listado de sus problemas y dificultades cotidianas. A continuación se les mostraron imágenes de objetos neutrales (por ejemplo un huevo, una mesa, etc.) y posteriormente se midió el nivel de insatisfacción respecto a su propio cuerpo.

En una segunda sesión experimental se les pidió que reflexionaran acerca de lo que habían escrito en la sesión anterior de nuevo sobre sus problemas y contratiempos cotidianos. Esta vez a continuación se les mostraron diapositivas con imágenes de modelos delgadas. Se volvió a medir el nivel de malestar con su cuerpo y se observó un aumento del nivel de insatisfacción corporal. Es decir, las mujeres se sentían peor con ellas mismas después de observar las imágenes de las modelos delgadas.

En la última sesión del estudio, las mujeres tenían que escribir durante unos minutos acerca de las cosas de su vida por las que estaban agradecidas. A continuación se les mostraron de nuevo las imágenes de las modelos delgadas. Sin embargo, en esta ocasión el resultado fue distinto: el nivel de insatisfacción corporal volvió a ser similar al que tenían en la primera semana, cuando visualizaron las imágenes de objetos neutrales.

La conclusión de las investigadoras fue que la práctica de la gratitud ofrece una dirección innovadora a la investigación de cómo se puede ayudar a las mujeres a aceptar sus propios cuerpos.

Nuestra recomendación a efectos prácticos es la siguiente. Procuren, si es posible a diario parar unos minutos y hacer mentalmente un pequeño listado de unas 5 cosas al menos por las que se sienten agradecidas. Y den las gracias por éstas, de corazón. Así adquirimos un buen hábito que ayuda a sentirnos mejor con nuestro cuerpo.

Homan, K.J., Sedlak, B.L. y Boyd, E.A. (2014). Gratitude buffers the adverse effect of viewing the thin ideal on body dissatisfaction. Body Image, 11(3), 245-250.