Todas las personas tenemos un diálogo interno, que nos permite interpretar la realidad, opinar, recordar, aprender, reflexionar, etc. La mente es inquieta y caprichosa: unas veces nos regala recuerdos agradables o nos halaga por nuestras virtudes, pero otras, puede causarnos estados de tristeza o angustia. La mente puede lamentarse de hechos que ocurrieron en el pasado, preocuparse por el futuro, sentir lástima, revivir las ofensas y enfadarse por ellas, anticiparse a los problemas, estar descontenta de la vida y por supuesto criticarse a sí misma duramente. Esto es así porque los pensamientos y las emociones están conectados: sentimos a la vez que pensamos y pensamos sobre lo que sentimos en cada instante de nuestra existencia. A los pensamientos, emociones, recuerdos e imágenes que experimentamos de forma continua se les considera eventos privados.

Cuando los eventos privados son agradables los disfrutamos pero hay ocasiones en las que pueden llegar a ser muy dolorosos y ahí es cuando surge el problema. Por ejemplo, una persona que ha perdido a un ser querido y que atraviesa un periodo de duelo generalmente experimenta una avalancha de eventos privados cargados de tristeza, culpa, ansiedad, recuerdos, imágenes de la persona perdida, etc., y puede ocurrirle que no sepa cómo afrontarlos.

Gran parte del sufrimiento psicológico que padece el ser humano se debe a la dificultad para estar en contacto con esos eventos privados dolorosos. No deseamos sentirlos. De hecho, parece haber en la mayoría de las personas una tendencia automática a evitar los pensamientos, emociones, sentimientos o recuerdos que son vividos como negativos.

Tenemos eventos privados relacionados con la apariencia física. La mente desarrolla un discurso propio sobre el cuerpo que, en el caso de las personas con insatisfacción corporal, no es más que una «lista» de opiniones negativas y dolorosas sobre el aspecto. a diario la persona se deja llevar por las historias que la mente le cuenta sobre cómo es su físico («eres fea», «estás demasiado gorda», «nadie te va a querer con ese aspecto») y esto hace que esas creencias se refuercen más aún.

Los eventos privados relacionados con la insatisfacción corporal son un conjunto de sentimientos, emociones e imágenes que hacen sufrir. Las personas a las que no les gusta su cuerpo desarrollan comportamientos específicos dirigidos a evitar esos eventos dolorosos: uso de dietas para adelgazar, conductas de comprobación, conductas de evitación o cirugía estética. Pero esta necesidad de evitar el dolor que causa el propio cuerpo no hace más que prolongar el sufrimiento.

En estos casos, la alternativa a la evitación es lo contrario: la aceptación del cuerpo o, dicho de otra forma, la aceptación del malestar con el cuerpo. Para ello hay que entrar en contacto con los eventos privados asociados a la imagen corporal y aprender a observarlos de forma descriptiva y sin juzgarlos. Una vez reconocida la existencia de esos eventos privados se aprender a poner distancia entre uno mismo como observador y los eventos privados que se están observando. Finalmente hay que saber «dejarlos ir» y sobre todo ser autocompasivos.

El Paso 4 del programa UNICA te propone reconocer los eventos privados relacionados con el cuerpo y la apariencia y aprender a gestionarlos de forma diferente para que dejen de hacer sufrir tanto. Regístrate y accede gratis a los ejercicios para trabajar con los eventos privados y al resto del programa UNICA: http://www.unicaproject.com